Foro Crítico se congratula al presentar el prólogo del más reciente libro de nuestro director; Jesús Salazar.
Cuando hablamos acerca de una ilusión, tiene que ver con una esperanza, con ese afán por llegar al final de un sendero promisorio, la conclusión de un propósito, pese a las circunstancias adversas que se hayan presentado. Por supuesto: hay ilusiones que pudieran ser irrealizables y las que resultan irrisorias, finalmente las utopías son para perseguirse y es válido aspirar o si se prefiere: soñar con hacer, posible lo imposible. Sin embargo, en el presente libro hago referencia a las ilusiones que tienen que ver con la política y de manera muy concreta las que ha tenido el denominado “pueblo mexicano”, o bien los ciudadanos, sociedad civil o como pretendamos llamarle, pero que finalmente han sido prohijadas por quienes cohabitamos este país y sobre todo: que hacemos uso de nuestro derechos político-electorales, con ese afán por tener un país más justo, inmerso en un auténtico Estado democrático de Derecho, justicia social, una economía que no sea depredadora, medios de comunicación plurales, socialmente responsables y verdaderos fiscalizadores del poder político, así como de cualquier actor político y social de este país, sin incurrir en la calumnia o difamación.No pretendo ser un portavoz de algún grupo y menos aún poseedor de la verdad, el presente ensayo en un análisis en torno a la agenda que aún seguirá pendiente por resolver en un México complejo, en donde ya hemos vivido afortunadamente la pluralidad política, la tan anhelada alternancia en la Presidencia de la República desde el año 2000, después de más setentas años de hegemonía priísta.Por primera vez con todo y sus bemoles un partido de izquierda a través de Andrés Manuel López Obrador y su respectivo partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) llegó a la Presidencia de la República como parte de ese desgaste y crisis de los partidos políticos que hicieron uso del poder, en medio de la desmesura, el derroche económico a ultranza, tráfico de influencias y la presencia inocultable de actos corrupción. El derrotero que ha seguido México como nación, ha sido complejo y en ocasiones se ha tornado incierta la consolidación democrática de nuestro país, porque ha significado enfrentar un caudal de escenarios de toda índole. Me vienen a la mente las palabras de Winston Churchill cuando expresó los costos de la segunda guerra mundial: “sangre, sudor y lágrimas” y en ese sentido México no ha sido la excepción en la analogía que hizo Churchill, sin el afán de ser estridente, respecto al precio que se ha tenido que pagar, para que nuestro país esté inmerso en un régimen más democrático que, también es innegable.Basta con recordar uno de los episodios más deleznables de la historia de nuestro país: me refiero a la guerra sucia que se suscitó en los años setentas, en donde el régimen autoritario de aquellos años se encargó de realizar desapariciones de todos aquellos disidentes del sistema político, no fue por ello casual que existiera la presencia de una guerrilla rural y urbana, ante la falta de espacios democráticos y una izquierda política marginada y orillada a actuar en la clandestinidad.De manera que a pesar del tortuoso camino que ha seguido la democracia en México, no podemos soslayar los avances en diversos ámbitos que, al momento de escribir este libro, se han gestado para darle un viraje a ese México autoritario de otras épocas, aunque no dejaron de soplar esos vientos de regresión hacia un pasado antidemocrático, con falta de pluralismo, tolerancia, con un Congreso integrado mayoritariamente por el partido MORENA que actúo a la vieja usanza, como en los tiempos del PRI, cuando contaba con la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, y se dedicaron a obedecer al presidente de la República en turno, para aprobar de manera acrítica toda iniciativa que les enviaba. Tal cual pasó con las fracciones parlamentarias de MORENA, aplaudieron y votaron toda iniciativa que les envió Andrés Manuel López Obrador, y con ello renunciaron a cambiar una las posturas más lesivas para la consolidación democrática de México: me refiero a la sumisión histórica del Poder Legislativo hacia el Poder Ejecutivo y con ello a la posibilidad de convertirse en un poder fiscalizador y de control hacia el presidente de la República, eso habría sido lo más sano y acorde a un partido y a un presidente, como fue el caso de Andrés Manuel López Obrador que, antes de serlo; criticó de manera rotunda ese amasiato en el que siempre vivieron los partidos en el poder y el presidente de la República en turno, de manera que son episodios de un sexenio que no podemos soslayar y mucho menos por las esperanzas que se despertaron con la llegado de Andrés Manuel López Obrador quien mantuvo a lo largo de su carrera política, una postura radical en la oposición y también como presidente de la República.Sin embargo también que decirlo claramente y de manera sucinta por el momento (más adelante ya se encontrarán con un análisis más detallado) en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador se acentúo el avance del crimen organizado, asumió una postura autoritaria al no respetar la división de poderes y como prueba de ello sólo basta con recordar su animadversión abierta con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) , ésta misma posición la tuvo con cualquier detractor al sistema político; no olvidemos lo que sucedió con los medios de comunicación que fueron críticos a sus diversas acciones, incluso con una reportera de los Estados Unidos al revelar sus datos personales. No obstante, lo que yo considero la “ilusión democrática de México” ha seguido como una utopía irrealizable. De hecho no hay democracia perfecta, como la vida misma, el ser humano.es finalmente inefable y por ende esto también sucede con los sistemas políticos.De manera que lo que el lector encontrará en las subsecuentes páginas es un recorrido por aquellas aristas que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador dejó sin revisar o para ser más claros: los pendientes de su administración en diversos rubros.Aquí no hay un comparativo con otros sexenios, sin embargo se hace un mínimo repaso de algunos de los antecesores del presidente Andrés Manuel López Obrador, en donde evidentemente, también se crearon altas expectativas de cambios vertiginosos que no se cumplieron.“Si la política es una dimensión de la historia, es también crítica política y moral (…) La crítica: el ácido que disuelve las imágenes. En este caso ( y tal vez en todos) la crítica no es uno de los modos de operación de la imaginación, una de sus manifestaciones. En nuestra época la imaginación es crítica”.Éstas líneas fueron escritas por el maestro Octavio Paz en 1969, en uno de sus inolvidables textos: Posdata.A pesar del largo tiempo transcurrido, su pensamiento fue profético y en los umbrales del siglo XXI y el entorno que ha vivido México en los diversos ámbitos, es válida y necesaria la crítica del escenario político nacional, sin que ello implique un protagonismo ni mucho menos: posturas maniqueístas y tendenciosas.Apostarle a la delimitación de un tiempo como lo hacemos en el presente libro; en el sentido de hablar acerca de un antes y un después; nos puede remitir a un pasado ya escrito en donde se puede incurrir en omisiones y un futuro siempre indescifrable y delirante.De manera que en este libro no se encontrarán paradigmas que resuelvan los diversos problemas que ha vivido México, porque incurriríamos en una suerte de protagonismo y por qué no decirlo; de cierta presunción intelectual, ya que no puede hablarse de la existencia de una panacea que resuelva los diversos males (si se me permite la metáfora) que aquejan a este país.Claudia Sheinbaum recibió una herencia nada grata: el crimen organizado y la infiltración de éste en la política y en su partido, MORENA son lastres que no puede desterrar (así como las desapariciones, el incremento de la violencia en el país, la tensa relación con el gobierno de los Estados Unidos, por citar algunos ejemplos) y la falta de una real y auténtica división de poderes, acompañan su mandato en medio de la paradoja de haber obtenido una arrasadora victoria en las urnas.En estas páginas hay distintos atisbos hacia ese México que, a pesar de las alternancias que ha tenido desde niveles municipales, estatales y desde luego en la Presidencia de la República, mantiene diversas deudas con ese México ávido de paz, justicia social, que busca encontrar a sus desaparecidos, acortar la distancia de la desigual, la consolidación de su democracia y dejar atrás todo ese caudal de injusticias y demagogia que ha permeado su devenir histórico.Nuestro querido México en el sexenio de AMLO se convirtió en un país en llamas, de asesinatos a ultranza, de un precedente de lo más lúgubre con los homicidios de diversos candidatos a distintos puestos de elección popular en el proceso electoral del 2024, con madres desesperadas que buscaron a sus hijos si cesar, ante la indolencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.Ahora le toca su turno a la presidenta Claudia Sheinbaum que, tendrá que despojarse de esa sombra que le impuso su antecesor.Iniciemos el presente recorrido.

Una felicitación por tu participación en la creación de éstos espacios tan necesarios en tiempos donde lo que impere debe ser la crítica imparcial, y saludos colega y amigo.