HACIA UN CONGRESO FORTALECIDO
Para conseguir un efectivo control de poderes y la construcción de un presidencialismo limitado, a través de las respectivas modificaciones constitucionales requeridas se necesitará una nueva integración del Congreso para conseguir una adecuada proporcionalidad de las principales fuerzas políticas en el mismo y por consiguiente eliminar el mayoriteo priísta que ha prevalecido dentro de este cuerpo colegiado para rendirle tributo y apoyo al presidente en turno.
El primer paso que se ha dado para conseguir este objetivo, fue a través de la recién aprobada reforma político-electoral en donde se puntualizó que: “Ningún partido político podrá tener más de 300 diputados. Tampoco podrá contar con un número de diputados por ambos principios. En cuanto a la Cámara de Senadores se establece que ” a partir de 1997 habrá 32 senadores de representación proporcional o de partido”.
Fortalecer el Congreso de la Unión a través del pluralismo y una adecuada representación proporcional respecto a su conformación permitiria que la oposición forme parte de las deosiones politicas generadas en el Congreso y de las provenientes del Ejecutivo Federal, obligando de esta forma al presidente a dialogar y pactar con las restantes fuerzas politicas, porque lamentablemente las Comisiones que integran las Camaras de Diputados y Senadores están compuestas por una mayoría priista
Además de la pluralidad que se requiere en el Congreso, es necesario que este órgano colegiado cumpla con la función de control que posee; particularmente en la aprobación de la Ley de Ingresos, presupuesto de Egresos y la revisión de la cuenta publica
El llamado “poder de bolsa”, que está a cargo del Congreso y de la Cámara de Diputados en el caso del presupuesto de Egresos y la revisión de la cuenta pública- es de gran importancia, porque de su respectiva aprobación dependerá lo que el Ejecutivo recaudará y gastará. Desafortunadamente este poder fiscalizador ha sido desdeñado por el Ejecutivo sin cortapisa alguna, es por eso, que el doctor Jorge Carpizo expone lo siguiente: “Queda claro que el Congreso claudica de su poder de bolsa, que entrega la politica fiscal, de empréstitos, de deuda pública y de gasto del presidente de la República, y que de antemano declara que no va a ejercer las funciones de controles que en tales aspectos le atribuye la Constitución. Este es uno de los sintomas más graves y alarmantes de la subordinación de nuestro poder Legislativo al Ejecutivo”. (9)
Uno de los casos más alarmantes que ejemplifican la ignominiosa subordinación del Legislativo hacia el Ejecutivo es la frágil labor desempeñada por la Contaduria Mayor de hacienda, encargada de revisar la cuenta pública para comprobar los gastos del Ejecutivo. Y, a pesar de encontrar imegularidades en el gasto público en la Cámara de Diputados no se llevan a cabo las medidas pertinentes para sancionar el dispendio cometido.
Jamás existirá un eficiente control del poder legislativo hacia el Ejecutivo mientras prevalezca una mayoría priísta en el Congreso y los legisladores intercambien su voto a cambio de un ascenso en su carrera política.
Un aspecto más que deberá atenderse radica en la facultad que tiene el Congreso para iniciar un juicio de responsabilidad al presidente, quien ha sido visto como una deidad y no como un ciudadano con derechos y obligaciones registradas en nuestra Constitución. No es justo que bajo leyes no escritas, el presiente haga lo que quiera, como afirma Emilio Krieger: “El presidente de la República puede violar y desconocer la Constitución, puede transgredir los derechos de los ciudadanos o ignorarlos, puede invadir la esfera de competencia de las entidades federativas o la libertad de los Municipios, sin que ello le resulte una responsabilidad, claramente exigible, en nuestro actual sistema”. (10)
Si el poder Legislativo quisiera recobrar su dignidad, es el momento idóneo para que ejerza un control responsable hacia el Ejecutivo, y para ello, deberán estar conscientes los legisladores que la magnificencia y el apoyo hacia un sistema autoritario es insostenible, y así como el poder eleva, también abandona y destruye.
