Hablar en torno a lo acontecido el 23 de marzo de 1994,en Lomas Taurinas, fecha en la que fue asesinado Luis Donaldo Colosio Murrieta en su primer acto de campaña política, como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República, no es una empresa fácil y menos aún en medio de todas esas historias que se han creado respecto a uno de los íconos de la historia política de México como fue su caso y, sin que éstas se acerquen a una verdad irrefutable, aunque de hecho, la verdad etérea no existe en la historia, en la política ni en los medios de comunicación que, pretenden erigirse como los inexorables portadores de verdades incuestionables.Al día de hoy la pregunta sigue en el aire: ¿Quién y por qué mató a Luis Donaldo Colosio Murrieta? En el imaginario colectivo, en ciertas investigaciones periodísticas deambulan nombres como el de Carlos Salinas de Gortari, ese hombre Maquiavélico de la política mexicana que, pudo haber estado detrás de la autoría intelectual, y quizá de la mano de uno de sus operadores más perspicaces, pero con ese perfil siniestro que algunos veían en su actuar, me refiero a José Córdoba Montoya.Pero dónde queda un Manuel Camacho Solís que a pesar de su partida de este mundo, el fantasma de su enojo y diferencias con Salinas de Gortari fueron públicas, por no haber sido ungido como el candidato del partido tricolor a la Presidencia, que lo orilló a manifestar públicamente su visible su animadversión hacia Colosio que no podrá ser desterrada tan fácilmente en medio de todo este suceso de intrigas, interrogantes que quizá nunca se logren disipar.En esta lista de personajes controversiales ¿Ya olvidamos al “hermano incómodo” Raúl Salinas de Gortari como otro posible autor intelectual? Y no es que se pretenda incurrir en una especie de teoría del sospechosismo a ultranza o se propicie la insidia, y menos aún la calumnia o difamación. Ya se ha lucrado en diversos sentidos con la figura del político sonorense. Esto es una breve crónica, atisbos, evocaciones de uno de los años más complejos, fatídicos e inciertos de la historia política de México.Desde ese primero de enero de 1994, en México la paradoja de la modernidad y la desigualdad se convirtieron en ese binomio inseparable de varios capítulos de la “historia patria”, en donde el gobierno mexicano encabezado por Salinas de Gortari, festejaba la entrada de nuestro país al Tratado de Libre Comercio (TLC) y con ello quedaba suscrita la sociedad comercial con Estados Unidos y Canadá que nos daba un aparente estatus de un país de primer mundo y que gozaría de los beneficios de la globalización. Entre ese júbilo primermundista; Chiapas alzó la voz, emergió en medio de esa historia de opresión que lo ha caracterizado, con sus tzotziles, tzetzales, esos “Indios de México” que brillantemente retrató Fernando Benítez. Desde la Catedral de San Cristóbal de las Casas, el Obispo Samuel Ruíz, llamado “tatic” por lo indios de Chiapas, fue un referente para que nos acordáramos que Chiapas existía, sin que esto le costara ser identificado como un heredero de la “teología de la liberación”.Chiapas nos recordó los años de esa “guerra sucia” que en México se vivió en contra de los disidentes del sistema político mexicano, de un Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; guerrilleros que abanderaron la lucha de los pobres en Guerrero y que resultaron abatidos en su intento. Esta vez en voz del denominado subcomandante “Marcos”, iniciaba el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que pretendía darle voz a los sin voz, a los “olvidados”, “desposeídos”, los más “pobres del planeta” que al paso de los días y los años fue denostado desde las filas de la izquierda mexicana, sino además calificado como una “genial impostura” por los periodistas Bertrand de La Grange y Maite Rico. Paradojas de la vida, un capítulo más del oprobioso devenir histórico de un México que ante ciertos sectores de la prensa nacional e internacional era señalado como un régimen autoritario, en medio de pobreza, desigualdad y como siempre: habíamos llegado tarde una vez más al “banquete de la civilización”, parafraseando al maestro Alfonso Reyes.Ese 23 de marzo Colosio pernoctó en su camioneta Blazer e inició con su primera actividad a las 08:20 hrs. Con una entrevista radiofónica y de ahí continúo con su agenda que incluyó encuentros con diputados, dirigentes locales del PRI y desde luego con representantes de los medios de comunicación, para concluir con su mitin de la colonia Lomas Taurinas que inició a las 16:22 hrs y concluyó a las 17:22 hrs. Después de haber sido victima de un disparo (dos según la versión oficial) con un revolver Taurus calibre 38 accionado supuestamente por Mario Aburto Martínez y que desde Almoloya de Juárez en donde estuvo preso señaló que: ”Déjenme decirles que me tengo que bañar porque el olor a chivo expiatorio es muy fuerte”.Por qué Lomas Taurinas se eligió para un evento de esta naturaleza ,un “territorio comanche”, como diría el periodista español, Arturo Pérez Reverte, que representaba un alto riesgo para el candidato del PRI a la Presidencia de la República, por no permitir las condiciones logísticas para brindarle su seguridad, en medio de un terreno polvoso, encerrado, difícil para atender una situación de emergencia, a pesar de que Colosio estuvo custodiado por al menos 30 elementos bajo las órdenes de Fernando Sota de la Rodalléguez y Domiro García Reyes, éste último del Estado Mayor Presidencial.Después de ese ruido estruendoso y estremecedor del calibre 38 Taurus que presuntamente accionó Aburto Martínez, todo se volvió un caos: el periodista Jacobo Zabludowsky de Televisa fue el primero en reportar el magnicidio de Colosio.Imágenes desgarradoras, la sangre de Colosio cubría literalmente su rostro y cabeza, su cuerpo yacía en medio una turba enrarecida que pretendía linchar a Aburto, el equipo de seguridad: desde el Estado Mayor Presidencial, el llamado TUCAN ( Todos Unidos Contra Acción Nacional) la policía local se asfixiaron entre la multitud y la agonía de un Colosio que llegó a Lomas Taurinas en medio de un recorrido que ya anunciaba su lamentable desenlace.Cuatro fiscales se encargaron de indagar el caso de Colosio: Miguel Montes, Olga Islas de González Mariscal, Pablo Chapa Bezanilla y Luis Raúl González Pérez sin que exista un pleno esclarecimiento de lo sucedido en esos álgidos años.Decía Elías Canetti que “el poder es tan subyugante que a cualquiera se le sube a la cabeza, nada más de verlo”.En estos años cuál es legado de Colosio, me parece que en el terreno de lo político, aspiró a un México democrático, igualitario y alejado de esos “dueños del poder”, y no en balde profirió lo siguiente: ”Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades(..) Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad(..) El gran reclamo de México es la democracia”.En este 23 de marzo de 2026 espero que de nueva cuenta no se postergue de nueva cuenta nuestra cita con la democracia y le cedemos paso a la impunidad y corrupción que tanto ha lacerado a México.
