La ventana de la elusión: entre el sol de Palacio y las sombras del pasado Hay silencios que gritan y respuestas que, por intentar ser contundentes, terminan desnudando una preocupante incapacidad para la autocrítica. Lo ocurrido hoy en la mañanera, tras la pregunta de Vicente Serrano a la presidenta Sheinbaum, no es solo una anécdota de redes sociales; es un síntoma de cómo se gestiona la verdad desde el despacho principal de Palacio Nacional. ¿El tema parece menor: una mujer asoleándose tranquilamente en una ventana del recinto histórico. Sin embargo, la reacción oficial lo convirtió en un asunto de Estado. Mientras el aparato de propaganda gubernamental —ese brazo llamado “Infodemia”— se apresuró a calificar las imágenes como “Inteligencia Artificial”, la realidad, terca como siempre, asomó por la misma ventana. No fue un algoritmo, fueron personas de carne y hueso. Maestros de la CNTE, como Víctor Hugo Montoya y Dulce López Rincón, quienes desde su plantón en el Zócalo captaron la escena. “Me siento frustrado de que me llamen mentiroso”, dice Montoya. Y tiene razón. No hay pixel falso cuando el zoom de un celular captura el costumbrismo espontáneo de quien se siente tan dueño de Palacio que hasta el sol le pertenece. Pero lo más revelador fue la respuesta de la presidenta. Ante la mención de un comentario de Pascal Beltrán del Río sobre el decoro institucional, Sheinbaum guardó un silencio denso, de esos que cada quien interpreta según su cercanía al poder. Y luego, el ataque. En lugar de aclarar la identidad de la “bañista” o desmentir con pruebas la veracidad del video, optó por el catálogo de los males históricos. ¿Qué dice del 68? ¿Qué dice de Salinas? ¿Qué dice de García Luna? Es la técnica del “y tú más”. Una evasiva pueril que intenta anular una duda presente con una tragedia pasada. Como si el autoritarismo de Díaz Ordaz o la corrupción de Peña Nieto fueran una licencia perpetua para que hoy no se rindan cuentas sobre lo que pasa en las ventanas de la sede del Ejecutivo. Pascal Beltrán del Río le contestó en un x con la memoria: Escribió que era la ocasión perfecta para aclarar la identidad de la ‘bañista de sol’ de Palacio, o simplemente para desmentirlo. Pero el silencio se impuso y nos quedamos sin saber. Y agregó, con la verticalidad de quien ha gastado suela y tinta: —¿La represión del 68? He escrito mil veces sobre el tema. —¿Los 500 muertos de Salinas? Cubrí Michoacán y Guerrero; nadie escribió tanto de eso como yo. —¿Las violaciones de Fox a la democracia? Yo destapé el escándalo de los ‘Amigos de Fox’. Esta boca siempre ha sido la mía. Y lo seguirá siendo.” Su trayectoria no es el tema; el tema es la respuesta que no llegó. La presidenta prefirió cambiar de canal, preguntando qué opinábamos de las decisiones internas del PAN, cerrando la puerta a cualquier réplica. Al final, nos quedamos con una administración que prefiere pelear con fantasmas del siglo pasado que explicar las escenas de su propia casa. Si el gobierno miente en algo tan visible y trivial como una mujer tomando el sol, ¿qué podemos esperar cuando la opacidad toque temas de seguridad o economía? En Palacio, parece que el sol encandila, pero no ilumina la transparencia. ¿Quién fue esa mujer que tomó sol en Palacio Nacional como si fuera su casa?

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