¿Quién decide lo que escuchamos y vemos todos los días? Aunque pocas veces lo cuestionamos, detrás de cada estación de radio y cada canal de televisión existe un sistema de concesiones que define quién puede usar el espectro radioeléctrico, un bien público que nos pertenece a todos.
En México, las concesiones son permisos otorgados por el Estado para operar medios de comunicación. En teoría, su función es garantizar un uso eficiente, plural y democrático del espectro. Sin embargo, en la práctica, este modelo ha favorecido históricamente la concentración de medios en manos de unos cuantos grupos, lo que limita la diversidad de voces y perspectivas.
