Noventa años de andar de frente: Rodolfo Echeverría “Chicali”Hay hombres que atraviesan la historia cuidando la espalda de otros; y hay otros —pocos— que al final del camino pueden sostenerle la mirada a cualquiera. Mi querido “Chicali” pertenece a esa estirpe escasa que supo amalgamar la disciplina del cuadro profesional del PCM con la rebeldía de una ética inquebrantable.Hoy, al cumplir noventa años bajo el cielo de Atlixco, Puebla —donde reside desde hace tiempo—, Chicali no solo suma calendarios; celebra la victoria de la memoria sobre el olvido.Lo conocí hace más de tres décadas y, desde entonces, he admirado esa honestidad intelectual que no se dobla ante las cúpulas ni se encandila con los reflectores. Es cierto, hemos disentido muchas veces, pero la amistad entrañable —la de verdad— no sabe de dogmas.Desde aquel 1964 en que “reclutó” a Lucio Cabañas, hasta su valiente portazo en el pleno de 1985 —cuando la verdad se volvió un estorbo para los pragmáticos—, el Chicali ha sido el guardián de una mística que muchos prefirieron enterrar. Su libro, “Polvo de aquellos lodos”, de reciente publicación, es el testamento de quien no aceptó que el sacrificio de los que se quedaron en el monte fuera moneda de cambio para comprar silencios.Una vida de arquitectura propiaChicali: llegas a estas nueve décadas con la satisfacción de haber sido leal, no a unas siglas, sino a tus propios pasos. Tu voz sigue siendo ese faro necesario para quienes creemos que la política, sin dignidad, es apenas una pobre administración de intereses.Llegar así, con la lucidez intacta y la frente en alto, es —sin duda— el mejor libro que has escrito. ¡Un fuerte abrazo por la congruencia, amigo! A celebrar la vida, que es lo mejor que tenemos.Y para festejarlo, nada como el eco del nayarita Amado Nervo, que parece haber escrito estos versos pensando en hombres como tú:”…porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.”¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!Salud..

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