¿Qué ha sucedido en México en el presente sexenio, bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador en materia de la defensa a la libertad de expresión ejercida por los medios de comunicación y por ende: con la integridad física de los periodistas y su intrínseca defensa a sus derechos fundamentales?La pregunta no es ociosa, por la serie de sucesos que han acontecido en estos tiempos con los asesinatos hacia un número preponderante de periodistas, y agresiones hacia su labor por no coincidir con la visión y el estilo personal de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador; obcecado con un abierto encono con los medios de comunicación masiva.“Cuando la muerte te susurra”, es el título un texto que escribió la periodista Ana Lilia Pérez en su exilio en Europa, debido a la censura y persecución del gobierno de Felipe Calderón y que en lo personal, no sólo me conmueve sino que además: me agrada en demasía y se vuelve revelador respecto a lo que ha representado ejercer el trabajo periodístico en México. A este respecto cito a la organización Article 19 .” Article 19 describió la narrativa del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y sus formas de comunicar, principalmente a través de las denominadas ´mañaneras´, como una herramienta de control político, haciendo de su palabra una arma de gobierno y un instrumento que apela a las mayorías, así como a situaciones que han generado un claro rechazo y hartazgo social de dichas mayorías, como la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la impunidad o el dispendio del gasto público, entre otras.Lo anterior constituye un conjunto de serias y graves problemáticas que en México, la sociedad civil ha analizado, visibilizado, acompañado y combatido.

Pero el gobierno federal caracteriza las luchas de sociedad civil como acciones perniciosas y contrarias al interés público”. (véase Article 19 Distorsión: el discurso contra la realidad)Esto significa una regresión en cuanto a la democratización de la información y sobre todo: en ese discurso de quien actualmente es Presidente de la República y que se contrapone con aquellos mensajes que solía manejar cuando era parte de la oposición: recordemos su manera de actuar en las presidencias de Vicente Fox, Felipe, Calderón y Enrique Peña Nieto, en donde mostró un abierto desacuerdo con relación a la postura de estos exmandatarios; con críticas desmesuradas hacia su persona y también al amasiato entre los medios de comunicación los personajes políticos antes mencionados.El Estado Mexicano a través de sus diversas instancias, como es el caso concreto de la Fiscalía General de la República (FGR) y su respectiva Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión o bien: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) tiene la obligación de tutelar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos en general y por supuesto: de los periodistas al momento de realizar sus actividades informativas. Sin embargo no se han dado resultado alentadores y desafortunadamente en el caso concreto de la FGR, con el protagonismo que ha tenido su titular, el fiscal Alejandro Gertz Manero, involucrado en un posible “tráfico de influencias” y además inmerso en ciertas pugnas con periodistas que han ventilado información tendiente a su trabajo que han derivado en posibles atentados contra la libertad de expresión, como se señaló desde “bajo reserva” de El Universal:” Gran preocupación han causado las declaraciones del titular de la Fiscalía de Control Regional de la Fiscalía General de la República, Germán Castillo, quien encabeza las investigaciones del espionaje a las conversaciones del fiscal general, Alejandro Gertz Manero. En conversación con el periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, don Germán dijo que se investiga al periodista Mario Maldonado por haber sido el primero en subir a sus redes sociales una grabación intervenida al fiscal Gertz”. (“Amago a la libertad de prensa”, Bajo Reserva, El Universal, 28 de abril de 2022)El número de víctimas por la realización de su trabajo periodístico son numerosas y por supuesto: no sólo se circunscriben al sexenio López Obrador; la lista es interminable: desde un Manuel Buendía, pasando por Javier Valdez, Miroslava Breach y demás nombres que no quiero mencionar, para no olvidar a todas y todos los periodistas que ofrendaron su vida en este afán por tener un país más democrático y transparente en la rendición de cuentas de quienes ostentan el poder, pero también para ejercer el inalienable Derecho al Acceso a la Información.De manera que no es deseable para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, dejar al olvido el tema de la libertad de expresión y el respeto a los derechos fundamentales de los comunicólogos. Sin que ello signifique que los medios de comunicación y periodistas actúen como un poder de facto, sin respetar el marco jurídico de los medios, y sin que esto se confunda con censura.No a un “cuarto poder” sin contrapesos que ha impuesto en ocasiones, a golpe de calumnias y difamaciones, una comunicación convertida en proyectil y a nuestro país en una mediocracia, pero también le digo no a un gobierno indolente, y obsesionado en mantener prácticas que vivimos en el pasado donde la crítica a la figura presidencial no sólo era una osadía, sino además el más claro ejemplo de la petrificación del sistema político mexicano.Regreso a las líneas de Ana Lilia Pérez: “Hay quienes dicen que la única manera de garantizar la vida es dejar de escribir, retirarse de la profesión de manera prematura. Pero también estamos quienes pensamos que dejar el oficio es tanto como estar muerto, y yo no quiero morir. Desde la pequeña oficina de casa, miro por el ventanal la regordeta coneja que juguetea en el jardín con sus crías; en el maple destacan los destellos de luz en el pelambre rojizo de dos ardillas presuntuosas que trepan por las ramas. Yo sólo anhelo volver a casa, encender mi computadora y teclear el comienzo de una nueva historia”.En efecto que podamos seguir en la construcción de historias, pero siempre: con el respeto a la deontología periodística y bajo el precepto de la responsabilidad social que implica informar y analizar día a día el destino de nuestra nación. Que así sea.

