¡Vaya sorpresa! Resulta que los agentes de la CIA no entran a México haciendo fila en las ventanillas del Instituto Nacional de Migración (INM) para solicitar una visa de “agente operativo”. Casi una semana después del estruendo en la Sierra de Chihuahua, el Gabinete de Seguridad Federal ha tenido a bien informarnos que los dos estadounidenses fallecidos en un “accidente” el pasado 19 de abril eran, ante todo, infractores migratorios.En una tarjeta informativa, el Gobierno de la República precisó que uno de ellos ingresó como “visitante” —acaso seducido por la mística profundidad de las Barrancas del Cobre— y el otro amparado por un pasaporte diplomático. Sin embargo, la autoridad omitió el detalle fino: no aclara quién es Richard Leiter Johnston y quién John Dudley Black. La burocracia, siempre puntual en las formas, calla en el fondo.Pero —¡válgame el Señor!— ninguno portaba el gafete oficial.

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