“No se vale…”La pasión por el fútbol a veces cruza la delgada línea entre el folclore y el hostigamiento. Anoche, bajo el cielo de Santa Fe, casi un centenar de seguidores del Tri decidieron que el partido de Dieciseisavos de Final no comenzaría mañana en el césped del Estadio Ciudad de México, sino en el asfalto. Su objetivo era claro y directo: robarle el sueño a la Selección de Ecuador.Afuera del hotel de concentración del equipo sudamericano, la madrugada se rompió con un estruendo planificado. No fue un simple alboroto; el aire se llenó del rugido agresivo de una motocicleta, el claxon incesante de los automóviles y el retumbar de potentes equipos de sonido que escupían música a todo volumen.El repertorio de la afición local incluyó insultos lanzados al unísono y la indeseable reaparición del famoso grito homofóbico. Fue un intento crudo por “meter el primer gol” desde la calle, apostando por quebrar el descanso físico y mental del rival antes de que ruede el balón.A escasos metros, elementos de la Guardia Nacional atestiguaban la escena. Sin embargo, su presencia fue la de meros espectadores…No se vale..
