Lo que ocurrió este fin de semana en la Sierra Tarahumara de Chihuahua no es solo una tragedia humana que cobra cuatro vidas; es un retrato de las grietas que persisten en la seguridad de nuestro país. Un convoy de la Agencia Estatal de Investigación derrapó y cayó a un barranco de 200 metros. En el impacto murieron dos agentes mexicanos y dos oficiales de la Embajada de Estados Unidos. Pero tras el humo de la explosión, lo que ha quedado al descubierto es un laberinto de contradicciones entre el Gobierno de Chihuahua y el Palacio Nacional.” El nudo: ¿Quién sabía qué? La Presidenta Sheinbaum fue tajante en su ‘mañanera’: la Federación no estaba enterada. Y aquí surge la primera gran pregunta: Si en el operativo para desmantelar seis narcolaboratorios participó la Sedena, ¿cómo es posible que el Gabinete de Seguridad Nacional desconociera la movilización? Que acaso no es la c. Presenta de la República la Comandanta Suprema de las FA? ¿Existe una ruptura en la cadena de mando o estamos ante una omisión deliberada? El fiscal estatal, César Jáuregui, intentó hacer un control de daños matizando los hechos diciendo que los agentes estadounidenses eran solo ‘instructores’ y que no participaron en el asalto directo, que estaban a ocho horas de distancia, etcétera (les recomiendo la entrevista con López Doriga) Pero la Ley de Seguridad Nacional es clara: la presencia de agentes extranjeros debe ser reportada y autorizada. Jugar con las palabras —llamándoles capacitadores en lugar de operativos— no borra el hecho de que estaban en una zona de alto conflicto sin el aval de la Cancillería. Llama la atención la ausencia de la Fiscalía General de la República. El combate al narcotráfico es se supone un delito federal. Que una agencia estatal lidere una investigación de tres meses y ejecute un operativo de esta magnitud ‘en solitario’ -suponiendo que no participó Washington-, sugiere que todavía operan feudos de seguridad al margen de la estrategia nacional. Más inquietante aún es que esto ocurra precisamente durante una ausencia de la Presidenta en el país. Parece que, ante el vacío de poder, los actores locales se toman licencias operativas que ponen en riesgo la soberanía y, como vimos este domingo, la vida de los propios funcionarios.” La cooperación con Estados Unidos es necesaria, sí, pero debe ser transparente. No podemos permitir que la relación bilateral se maneje en las sombras de la Sierra, lejos de los protocolos legales. El accidente en Chihuahua – si es que lo fue-, es un síntoma de una desarticulación institucional que no podemos ignorar. Mientras las versiones del estado y la federación sigan chocando, la certeza jurídica y la seguridad nacional seguirán cayendo por el mismo barranco. Para la historia inmediata…

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