El rugido de los motores alteró el pulso de la Ciudad de México desde temprano. Lo que inició como una protesta se transformó en un complejo ajedrez urbano entre manifestantes y fuerzas de seguridad, atrapando a miles de capitalinos en el nudo vial de un miércoles caótico.

El muro de uniformes en Reforma
Convocada a las 9:00 horas por la Asociación Nacional Transportista (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM), la movilización topó con un dique policial. Desde la madrugada, elementos de la policía capitalina blindaron Paseo de la Reforma a la altura del Eje 2 Norte e inmediaciones del Ángel de la Independencia.

Al verse impedidos para avanzar en contingente hacia el centro, los transportistas optaron por la resistencia estática: un bloqueo vehicular completo con unidades pesadas y pancartas. En paralelo, los accesos al Zócalo fueron cercados de manera preventiva para evitar el colapso del corazón institucional de la capital.

Una protesta de múltiples rostros
Aunque el motor es el gremio del transporte y el sector agrícola, la convocatoria aglutinó un mosaico de descontentos. Al llamado se sumaron madres buscadoras, maestros, trabajadores de la salud y pensionados.
Las demandas van al fondo de problemas estructurales: exigencia de seguridad en carreteras, freno a las extorsiones, apoyos al campo y justicia para transportistas asesinados o desaparecidos.

Blindaje en las arterias del país
Ante la advertencia de las organizaciones de extender las protestas a aeropuertos y puntos estratégicos, la Guardia Nacional desplegó células de vigilancia en las principales autopistas de acceso a la capital (las rutas hacia Querétaro, Pachuca, Puebla, Cuernavaca y Toluca) para contener posibles cierres en las casetas.

La postura oficial
La noche previa, la Secretaría de Gobernación (Segob) emitió una tarjeta informativa asegurando que mantiene un diálogo permanente con los sectores inconformes. Sin embargo, lanzó un llamado a la prudencia, exhortando a manifestarse “sin afectar a terceros” y evitando interrumpir el libre tránsito, el abasto y la actividad económica.

Al momento, los bloqueos en Reforma se mantienen, obligando a los ciudadanos a buscar rutas alternas en una ciudad que hoy camina a paso lento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *