Por Fred Álvarez
Jesús Silva-Herzog hace una crítica frontal en Reforma contra la iniciativa del gobierno de la presidenta Sheinbaum de crear una Agencia de Gestión Digital que regule a los medios. Advierte que, bajo la excusa de “proteger a las audiencias”, se esconde un mecanismo estatal de censura.
Su postura se sostiene en cuatro ejes:
i) Libertad como concesión: Inicia criticando la retórica presidencial. Señala que el gobierno percibe la libertad de expresión como un “regalo” o una muestra de tolerancia del Estado (“hemos preferido no usarlos”), lo cual contradice la naturaleza de un derecho fundamental.
ii) Árbitro de la verdad: Advierte Jesús, sobre el peligro de otorgarle al Poder Ejecutivo la facultad de decidir qué es “buen periodismo”, qué información es moralmente aceptable o qué ideas “fortalecen la democracia”. Esto convierte al gobierno en un policía editorial.
iii) Alcance desmedido: Un punto clave de su crítica es que la regulación no se limitaría a las noticias, sino que abarcaría telenovelas, series y programación general de entretenimiento, exigiéndoles cumplir con una “pedagogía cívica” dictada desde el poder.
iv) Falsa autorregulación: El autor acusa directamente a los promotores de la iniciativa de mentir. Argumenta que, aunque se hable de autorregulación, la resolución final y la capacidad de castigo recaen en la agencia gubernamental, anulando la independencia de los medios.
Con una ironía que evoca al distópico Ministerio de la Verdad de Orwell, Silva-Herzog denuncia este “paternalismo autoritario”. Además, contrapone el discurso oficial —que presume que “nunca ha habido mayor libertad” en México— con la cruda realidad de violencia, asesinatos y estigmatización que enfrenta la prensa.
El texto toca una de las tensiones más complejas en las democracias modernas: el límite entre los Derechos de las Audiencias y la Libertad de Expresión.
La perspectiva liberal advierte que cuando el Estado define conceptos subjetivos como “verdad” o “ideas nocivas”, se abre la puerta a la persecución de voces críticas.
Es una columna altamente recomendable que expone el grave riesgo de cruzar la línea hacia la censura legalizada.
