Todo tiene su tiempo, dice Eclesiastés… Hoy la pluma se detiene con tristeza y el alma siente una pena honda ante el temprano fallecimiento de mi querido amigo Francisco —Pancho— Garfias, periodista de casta y reconocido columnista de Excélsior.Lo conocí y traté desde aquellos intensos años noventa, cuando la nota parlamentaria se sudaba a pie de página, reporteando los recovecos de la vida política nacional en los pasillos de San Lázaro; LVII Legislatura.. Su plomada aguda y su mirada lúcida dieron forma a su inseparable columna “Arsenal”, dignificando el oficio todos los días con rigor y congruencia.Su partida deja un vacío irremplazable en el gremio y en la memoria de quienes compartimos con él la urgencia de la noticia y el amor por la República.Abrazo con el corazón a sus familiares- dos hijos y una nieta-, seres queridos y entrañables amigos en estos momentos difíciles.Buen viaje, querido Pancho.Para la historia inmediata

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