¿Hay algún vínculo entre la vida, el periodismo y el amor?
Desde mi experiencia personal sí: los principales ejes rectores son: el compromiso con la verdad, la solidaridad a ultranza, no permitir la impunidad.
Si bien es cierto que la verdad puede ser relativa , no se permite en el periodismo publicar, difundir o hacer comentarios que dañen derechos de terceras personas y que evidentemente destruyan hasta su popia vida.
En el amor no se pueden crear historias falsas, a través de rumores, suposiciones e ideas vagas.
La vida misma tiene que poseer ese principio de veracidad en mis actos ( hablo en primera persona) porque de lo contrario sería una falacia en mi persona, en mi profesión y con los seres que amo.
La solidaridad, es un elemento insoslayable con nuestra pareja, porque se debe estar presente en los momentos más lúgubres y no solamente los que son de pleno goce y romance.
En el periodismo no podemos pasar por alto una amenaza hacia nuestros compañeros o bien un atentado contra la libertad de expresión, la libertad de información, el derecho de acceso a la información y el derecho a la verdad.
La vida sin ese apoyo para levantar no sólo a nuestras parejas, sino a quienes forman parte de nuestra vida diaria, porque los lugares comunes:” lo que se te ofrezca” o un ” échale ganas” son expresiones de lo más deleznables y vacías.
Llego al punto de la impunidad.
El periodismo entre otras funciones, cumple con un cometido esencial en toda sociedad que se jacte de ser democrática y es evitar que todo tipo de poder: político, económico, social, eclesiástico, de los mismos medios de comunicación, ejerza un control sobre las personas ( lo planteó así para no entrar en términos teóricos) pero también el agraviarlas, faltarles al respeto y vulnerar su dignidad misma.
Lógicamente esto no puede suceder en temas de pareja, porque no se puede imponer la visión del hombre o la mujer y mucho menos desacreditar sin ninguna clase de sustento.
Desde que la humanidad fue llamada de esta forma, se buscaron formas de conciliar, para evitar los abusos en cualquier ámbito.
El arte de amar tiene que ver con esta peculiaridad de ser auténticos y libres, pero hay linderos en los que la interpretación personal, más que hechos tangibles, socavan la plena armonía y de pronto: el camino recorrido de olvida y más aún: aquello que se construyó con base en hechos, y sólo con retóricas inservibles.
Quizá estás breves líneas les parezcan una utopía, pero su servidor es un fehacientemente creyente de las mismas.
El amor, como ejercer el periodismo sin complacencias y vivir la vida sin doble moral, no es para cobardes.
Yo nunca le he tenido miedo a vivir con plenitud, realizar un periodismo valiente y ético y amar sin ser juzgado y sin ninguna clase de caretas.
Gracias a la vida por tanto y a quienes me han acompañado en la buenas, en las malas y particularmente: en las peores.
