En esta narrativa de claroscuros que nos dejó la conferencia de prensa de este lunes, Claudia Sheinbaum ejecutó un ejercicio impecable de pragmatismo político. Como quien entresaca lo mejor de una cosecha, rescató con pinzas aquello que le sirve para blindar el legado de la autodenominada Cuarta Transformación y cuestionó, con ferocidad, lo que aún incomoda.
Con marcador fluorescente, la Presidenta subrayó las palabras de Ken Salazar durante su reciente y extensa conversación de 40 minutos en el programa Esta Semana (N+). Bajo la aguda conducción de Ilia Calderón, el exembajador afirmó no tener indicios de protección al crimen organizado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Para Palacio Nacional, este fragmento es mucho más que una cita: es el antídoto perfecto contra la narrativa del “narcogobierno” que sostiene la oposición.
El escudo a Sinaloa:
Resulta fascinante cómo el exembajador se convierte repentinamente en el principal testigo de descargo del gobernador sinaloense (hoy con licencia). Al reiterar que no hay pruebas de su involucramiento, Salazar le otorga a la administración federal un respiro mediático y político sobre una de las regiones más complejas y lastimadas del país.
La espina del vuelo a Estados Unidos: Aquí es donde la conveniencia encuentra su límite. Mientras Sheinbaum aplaude la exoneración de figuras políticas mexicanas, mantiene la guardia alta sobre la entrega del “Mayo” Zambada. Señala la contradicción de la aeronave exhibida en una feria estadounidense y sostiene la narrativa de una operación turbia —posiblemente del FBI— a espaldas del Gobierno de México.
El Mensaje Entre Líneas Ese “todo cambia” que apuntas es el corazón de esta crónica. El exembajador dejó de ser el diplomático injerencista para transformarse en una voz sumamente “interesante”, siempre y cuando sus palabras desmientan a los detractores de la Cuarta Transformación.
Es un juego de ajedrez donde las piezas del tablero de seguridad bilateral se mueven al ritmo del discurso político matutino, revelando que en la diplomacia no hay juicios absolutos, solo intereses en turno.